Acaríciale las nalgas

Esta es la historia: Richard me dijo que se sentía preocupado desde su reciente
cirugía de la próstata, que su impulso sexual se había reducido y aunque el
urólogo le había dicho que todo hacía parte de la recuperación, El sentía angustia
por no poder “dar la medida” sexual con su esposa. Con timidez me dijo que ni el
deseo ni la erección eran lo mismo. En mi ocurrencia le dije: -Tócale las nalgas. El
me miró con extrañeza. Aclaré: -La sexualidad va más allá de la genitalidad,
¡acaríciala! aprieta su cuerpo, hazle cosquillas. Con el tiempo, me habló de su
nueva técnica amatoria: Acariciar y seducir a su esposa, acudir a la ternura, a los
juegos, a la sensualidad razonada que Él y muchos hombres perdemos por
concentrarnos en el coito, en la interacción pene y vagina. Ternura y no solo
fricción amig@s.


Sergio Molina.